La llegada a Torrox la anuncia una señal de tráfico. «Torrox: el mejor clima de Europa» es el eslogan del municipio, no una clasificación contrastada, pero esta localidad de veintidós mil habitantes lo aprovecha con orgullo. Y también lo hace su consolidada comunidad alemana, concentrada en torno al Centro Internacional de Torrox Costa, donde las panaderías, los médicos y las conversaciones en alemán marcan el día a día.
La geografía es sencilla. Torrox son dos núcleos separados por cuatro kilómetros. Torrox Pueblo es un pueblo blanco andaluz que se escalona en el interior, en el valle del río Torrox; Torrox Costa es una franja de bloques de apartamentos construidos para el turismo, con una villa romana, una necrópolis y una factoría de garo junto al Faro de Torrox. En enero, las temperaturas diurnas rondan los diecisiete grados y en agosto alcanzan máximas cercanas a los treinta. Los precios reflejan esta división: el pueblo es la zona más económica del municipio, mientras que la costa en torno al Centro Internacional es la más cara, con precios que superan en bastante más de la mitad a los del pueblo.
Torrox no es para todo el mundo. Los compradores que busquen restaurantes, vida nocturna y un ambiente de habla inglesa deberían considerar Nerja, situada justo al este, más grande y con más movimiento. Quienes estén decididos a comprar en un pueblo de postal deberían visitar primero Frigiliana. Quien necesite una ciudad llana, funcional, puramente española y con servicios todo el año, estará más a gusto en Torre del Mar o Vélez-Málaga. Quienes no conduzcan deberían pensárselo bien; no hay tren, el aeropuerto de Málaga está a unos cincuenta minutos y todos los desplazamientos son en coche o autobús.